EL SONIDO COMO FENÓMENO PSICOACÚSTICO:


Alguien que escuche las grabaciones musicales puede decir en principio que un buen amplificador a válvulas suena mejor que uno a transistores, definiendo que esta diferencia es, sin embargo, un fenómeno psicoacústico.

Cualquier investigación sobre este sutil fenómeno, debe comenzar realmente con unas observaciones humanas. Es el trabajo del escuchante para clasificar los hechos fuera de la ficción. Psicoacústicamente los músicos son más objetivos que los ingenieros, mientras sus términos no pueden expresarse en unidades de medida solamente por oído. Considere la posibilidad que la respuesta del oído puede ser bastante diferente a la de un osciloscopio:
"Los registros de la válvula tienen más bajos... EL bajo de la válvula suena una octava más inferior", dice un guitarrista de rock. Profesionales de estudios de grabación han indicado en numerosas ocasiones que la gama media de los registros con válvulas son más claros, cada instrumento tiene presencia, incluso a niveles de reproducción muy bajos. Es decir, los instrumentos tienen bien definido su timbre musical y su localización en el espacio. Resulta de esto más fácil imaginar cómo están ubicados los instrumentos y voces en el escenario. Finalmente, según un comentario de un técnico de sonido, viene a decir que el sonido proporcionado por un equipo a transistores da la sensación de oírlo como si estuviera ubicado el altavoz detrás de una gruesa cortina.

Las grabaciones realizadas con circuitos transistorizados son limpias, pero carecen del toque cálido y cristalino de una válvula. Existe una tendencia actualmente de volver a equipar los estudios de grabación con circuitos a válvulas, tanto las mesas de mezclas como los compresores.